Inteligencia energética para una transición energética eficaz

Erstellt von eleconomista |

Durante décadas hemos desarrollado y vivido en un mundo de ‘carga base’, lo que significa que unas pocas centrales eléctricas de megavatios han estado, y están, funcionando sin interrupción durante todo el año de manera más o menos independiente respecto a la demanda real.

Esto nunca ha sido eficiente y ha producido grandes problemas a la larga en el tiempo, ya que el uso no inteligente de los recursos energéticos no renovables es, sin duda, la principal causa de la crisis climática que estamos viviendo a día de hoy.

Pero, por fin, hemos visto cómo los llamados a la acción sobre la emergencia climática han llegado a su máximo esplendor durante la COP25 desarrollada en Madrid el pasado diciembre. Durante su desarrollo, hemos podido presenciar cómo la nueva Comisión Europea presentaba el nuevo Acuerdo Verde (New Green Deal), el cual reivindica el liderazgo de la UE en materia de tecnología sostenible. La presidenta y el vicepresidente de la Comisión Europea fueron en la dirección correcta al prometer acelerar la transición energética apoyándonos en las tecnologías digitales como la Inteligencia Artificial (IA), el Internet de las Cosas (IoT) y la Computación en la Nube, ya que pueden tener un impacto importante a la hora de abordar los desafíos ambientales. Como bien indica el documento de la Comisión, la Inteligencia Artificial y el Internet de las Cosas tienen la posibilidad de predecir problemas naturales y son campos importantes para la investigación y la innovación.

La importancia de apoyarnos en las nuevas tecnologías para realizar una transición energética óptima, en línea con el Acuerdo Verde europeo, también se recoge en el nuevo programa presentado por PSOE y Unidas Podemos para el nuevo Gobierno, llamado Coalición Progresista. Un nuevo acuerdo para España. En él, entre otros aspectos relacionados con combatir la lucha contra el cambio climático, recoge un Plan de Vivienda Sostenible y un Plan de Movilidad Sostenible en el que está integrada la aplicación de las tecnologías digitales, como la IA y el IoT, para mejorar la interconectividad e intermodalidad en el sistema energético de nuestro país.

El problema de estos acuerdos, que se llevaban buscando desde hace ya mucho tiempo es que, además de llegar tarde, llegan pensados para cumplirse en fechas lejanas. No tenemos que esperar al futuro para usar el potencial de la digitalización, sino que, para apoyar una transición energética más rápida, más eficiente y más escalonada se necesita de las ventajas de la tecnología digital. En el Acuerdo Verde se establece la integración inteligente de las renovables como un objetivo prioritario para la transición energética, pero la Comisión piensa que lo que les impide lograrlo a día de hoy es, sobre todo, un problema de datos. Sin embargo, desde Kaiserwetter insistimos en que, a día de hoy, ya tenemos los datos suficientes: por ejemplo, en cuanto a la producción de energía renovable, tenemos los datos necesarios para usar el potencial del Internet de las Cosas, en combinación con la Inteligencia Artificial, con el objetivo de construir un futuro sistema de energía más inteligente y muchísimo más eficiente.

El aspecto clave del futuro de la energía será la descentralización del suministro de energía, lo que incluye las llamadas opciones de flexibilidad como el almacenamiento, la gestión de la carga, etc. Pero hay que tener claro que, aunque la mayor parte de la cadena de valor energética se organizará de manera descentralizada, la recopilación de datos y el análisis inteligente deben organizarse a través de una plataforma central. Por ello, las centrales eléctricas virtuales, basadas en tecnologías digitales, tienen el deber de asumir un papel central en la transición.

Estas tecnologías, entre las que se incluyen el Internet de las Cosas, combinado con Inteligencia Artificial (IA: Machine Learning y Deep Learning), se encargarán de ayudar a realizar un enfoque económico centrado en la demanda, que permitirá que las fuentes de alimentación trabajen a la par de la demanda real de energía, no como sucede actualmente. De este modo, la digitalización facilitará la apertura hacia un nuevo modelo económico que se caracterizará por una correspondencia precisa -tanto en tiempo como en espacio- eficiente y oportuna entre la oferta y la demanda -enfoque de economía orientada a la demanda-. Esto permitirá un aspecto básico para una transición energética eficaz, como es el poder optimizar la correspondencia entre la generación regional y la demanda regional de energía, algo que es imposible sin un análisis de datos inteligente avanzado.

El análisis inteligente de datos es un enfoque radicalmente nuevo para el sector energético. Los objetivos acordados en París animan a todos los países a acelerar la transición energética pero, aunque es absolutamente correcto construir nuevos y más eficientes sistemas de energía, hay que entender la transición energética no solo como un cambio de las energías fósiles hacia las energías renovables, sino también hacia la inteligencia energética.

El IoT y la IA pueden ayudar a los gobiernos a hacer frente a todas las dificultades que surjan durante la compleja transición energética, lo que es un aspecto especialmente importante para aquellos países que aspiran a tener un papel principal en políticas climáticas, pero temen las repercusiones de la transición. Uno de los principales retos para la transición energética es poder atraer y activar capital de inversión por lo que, desde Kaiserwetter, además de ofrecer una maximización de los retornos del capital, siempre nos hemos centrado en poder realizar una minimización de los riesgos de inversión, así como en ofrecer el más alto nivel de transparencia, ya que debería considerarse una tarea política clave. Justo en este punto, el IoT y la IA pueden marcar la diferencia crucial, como lo demuestra Aristóteles Sky, la nueva Nube Energética para las Naciones de Kaiserwetter, gracias a la cual se consigue acelerar la transición energética sin el riesgo de tomar decisiones equivocadas o inversiones fallidas. Necesitamos una transición energética más rápida, sin duda, pero sobre todo necesitamos un sistema energético más inteligente.

 

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